01/06/2026
Programación remota de implantes cocleares abre nuevas oportunidades de acceso a pacientes de regiones
Acercar el seguimiento especializado a usuarios de implante coclear fue uno de los desafíos que motivó una reciente investigación liderada por Javiera Herrada, fonoaudióloga de nuestro Hospital. Este estudio mostró que la programación del dispositivo de forma remota tiene resultados similares a la atención presencial, abriendo una alternativa costo efectiva a pacientes de regiones o con dificultades de traslado.
La instalación del implante coclear no es el fin del tratamiento, es el inicio. Tras el procedimiento comienza una etapa de rehabilitación auditiva y seguimiento fonoaudiológico para ajustar el funcionamiento del dispositivo. Sin embargo, para muchos pacientes y en especial para los que viven fuera de Santiago, mantener estos controles implica largos traslados y acceso limitado a profesionales altamente especializados.
“Después de un mes de la cirugía se realiza el encendido del procesador, que es similar a un audífono y va detrás de la oreja. Este capta los sonidos y los transforma en señales eléctricas que son enviadas por los electrodos al cerebro. La persona tiene la sensación de que escucha, pero finalmente es el cerebro el que interpreta esas señales. Una vez activado el dispositivo, comienza una etapa de controles donde se realizan ajustes personalizados para optimizar el desempeño auditivo. En el Hospital tenemos varios pacientes de regiones, entonces nos dimos cuenta de que había un tema muy grande de desigualdad respecto a la cantidad de especialistas disponibles fuera de Santiago, las dificultades de traslado y costos asociados que tiene para las personas”, explicó la fonoaudióloga.
Con ese desafío como punto de partida, el equipo de oído de nuestro Hospital desarrolló “Telehealth cochlear implant programming in Chile”, un estudio publicado recientemente en Medwave que evaluó la efectividad de realizar la programación del implante coclear de forma remota. Los resultados mostraron que esta modalidad logró resultados comparables a la atención presencial y fue bien valorada, tanto por usuarios como por profesionales.
La posibilidad surgió en el 2020, cuando producto de la pandemia se empezó a desarrollar la programación remota. Según comenta la fonoaudióloga, "antes de eso, las personas sí o sí tenían que venir de manera presencial para poder realizarles la calibración o el ajuste del implante coclear. Debían venir primero al mes del encendido, luego a los tres meses, a los seis meses y después cada doce". En este contexto, el equipo tuvo acceso temprano a una plataforma de programación remota y decidió evaluar si podía ofrecer resultados equivalentes al modelo tradicional.
“A nivel mundial, el mercado se divide solo en cuatro marcas de implante. En este caso, Advanced Bionics, la empresa que tenía el Estado por la Ley Ricardo Soto, desarrolló una aplicación de programación remota: “ABremote” y se nos dio la oportunidad de probarla antes de su lanzamiento. La encontramos superbuena, la persona se conecta a través de la aplicación en su celular y nos hace una videollamada. Yo me conecto desde mi computador y trabajo exactamente igual a cuando hago una programación desde acá. La persona no tiene que venir y no necesita nada extra aparte de su procesador,” mencionó Herrada.
El artículo comparó ambos modelos de atención para saber qué tan efectiva era la programación remota respecto a la presencial. Para ello, se aplicaron dos etapas a 14 usuarios adultos de implante coclear: primero desde distintos espacios dentro del Hospital y luego incorporando sesiones realizadas desde los hogares de los participantes cuando ya se les enseñó a ocupar la aplicación. Con ello, se demostró que los ajustes a distancia mantenían los resultados auditivos y conservaban el acceso a las medidas para realizar el seguimiento del implante. En este sentido, la investigadora destacó que el aporte principal del trabajo es abrir una alternativa frente a una necesidad del sistema de salud.
“Es una solución para un problema de salud pública: la falta de acceso a especialistas en programación. En Chile, la programación de implante coclear la hacen audiólogos, que pueden ser tecnólogos médicos con mención de otorrino o fonoaudiólogos, pero es aún más subespecialista porque necesitan entrenamiento en implante coclear. Eso hace que haya tan poquitos en Chile y menos, en región. La app también es costo efectiva, tanto para los pacientes como para nosotros. En otros países donde ya se aprobó la programación remota, se demostró que disminuye el tiempo de consulta en los hospitales, aumentando su productividad mientras el usuario ahorra tiempos y costos de traslado”, señaló.
Durante la ejecución del estudio, uno de los hallazgos que más llamó la atención del equipo fue la recepción de los usuarios mayores al usar la aplicación. La fonoaudióloga comentó: "La mayoría de los usuarios de implante coclear en el Hospital son adultos mayores. Entonces, estaba el tema de la brecha digital. Les aplicamos un cuestionario de alfabetización digital y la mayoría solo sabía ocupar WhatsApp. Ahí apareció el temor de decir: si no saben usar la tecnología, ¿cómo van a ser capaces de hacer esto? Pero les enseñamos y nos dimos cuenta de que no porque sean personas mayores, no hay que darles esa oportunidad de aprender. Les dijimos cómo, vimos cómo la usaban y después lo hicieron solos. La aplicación es fácil de usar, pero igual existía el prejuicio de la edad".
Actualmente, el grupo ya se encuentra avanzando hacia una nueva etapa: incorporar evaluación audiológica remota que permita complementar la programación y generar seguimiento más frecuente desde el hogar. "Si bien la programación puede ser remota, para conseguir los insumos que me permitan hacer esa programación los usuarios deben venir cada cierto tiempo para las evaluaciones audiológicas. Por eso, ahora estamos trabando con otra aplicación que se llama EVA. Con ella, el paciente se puede autoevaluar desde su teléfono y esa información, que llega a mi computador, después nos ayuda a orientar futuras programaciones”, concluyó.
Por: Rocío Cortez
Edición General: Fernanda Farfán
Comunicaciones Corporativas HCUCH