24/06/2026
Microbiota intestinal y salud mental: ¿Qué dice la ciencia sobre el eje intestino-cerebro?
¿Puede el intestino influir en la salud mental? La Dra. Juana Villarroel, psiquiatra de nuestra Clínica Psiquiátrica Universitaria, analiza la evidencia científica que vincula la microbiota intestinal con procesos como el sueño, el estrés, la ansiedad y la depresión, en un campo de investigación que ha cobrado creciente relevancia durante los últimos años.
Durante décadas la salud mental se explicó principalmente desde el cerebro; sin embargo, investigaciones recientes apuntan a que una parte de las respuestas se podrían encontrar en otro lugar de nuestro organismo: el intestino. Allí habitan billones de microorganismos que mantienen comunicación constante con el sistema nervioso a través de lo que hoy se conoce como eje intestino-cerebro.
La Dra. Villarroel comenta que la microbiota intestinal está compuesta por bacterias, hongos y virus que viven en el tracto digestivo y que cumplen funciones mucho más amplias que la digestión. Actualmente, la evidencia muestra que estos microorganismos participan de una compleja red de comunicación con el cerebro.
"Existe una conversación permanente y bidireccional entre el intestino y el cerebro, mediada por el nervio vago, el sistema inmune, las hormonas y una serie de sustancias químicas que los propios microorganismos producen. A esta red de comunicaciones se le llama eje intestino-cerebro y su estudio está transformando la forma en que entendemos la salud mental", señala la especialista.
Tal como menciona, esta interacción ha despertado un creciente interés en la comunidad científica debido a su posible relación con trastornos depresivos, ansiosos e insomnio. Diversas investigaciones han observado que: “alteraciones en la composición de la microbiota intestinal se asocian con una mayor vulnerabilidad a trastornos del ánimo y la conducta. No se trataría de una relación especulativa: los mecanismos son concretos y están siendo descritos con creciente precisión científica".
Uno de los hallazgos más recientes se relaciona con la calidad del sueño. Un estudio publicado en Molecular Psychiatry en 2024 observó que personas con insomnio crónico presentan niveles disminuidos de butirato, una sustancia producida por determinadas bacterias intestinales y que participan en la regulación de mecanismos cerebrales vinculados al descanso.
“Investigadores encontraron que pacientes con insomnio crónico presentaban niveles bajos de butirato, una sustancia producida por ciertas bacterias intestinales que actúa directamente sobre neuronas del hipotálamo encargadas de regular el sueño. Cuando trasplantaron la microbiota de estos pacientes a ratones de laboratorio sin alteraciones previas del sueño, los animales comenzaron a presentar dificultades similares para dormir. La administración oral de butirato revirtió el cuadro”, explica la Dra. Villarroel.
Otra línea investigativa proviene de una revisión publicada en Medicina Clínica en el año 2025 que apunta al impacto del estrés crónico sobre la microbiota intestinal. La especialista afirma que “el estrés también altera de manera significativa la composición de la microbiota intestinal, lo que a su vez puede agravar síntomas de ansiedad y depresión. Este círculo de retroalimentación estrés - microbiota alterada - mayor vulnerabilidad psíquica, desafía el dualismo mente-cuerpo”.
Frente a estos hallazgos, la alimentación emerge como uno de los factores modificables más relevantes. Una dieta rica en fibra, diversa en frutas, verduras y otros alimentos de origen vegetal, junto con el consumo de productos fermentados como yogur natural, kéfir o chucrut, puede contribuir a mantener una microbiota más diversa y saludable.
“No se trata de reemplazar los tratamientos psiquiátricos establecidos ni de reducir enfermedades complejas a un problema intestinal. Se trata de ampliar el mapa conceptual con el que comprendemos la salud mental, de entender que el cerebro no opera aislado, sino en diálogo permanente con el resto del organismo”, concluye la especialista.
Por: Rocío Cortez
Edición General: Fernanda Farfán
Comunicaciones Corporativas HCUCH