24/07/2026
Chile es uno de los países del mundo con mayor frecuencia de la enfermedad de Vogt-Koyanagi-Harada en los policlínicos de atención de uveítis
"Y esto determina que tenemos una responsabilidad que es conducir el estudio en Vogt-Koyanagi-Harada y eso es lo que hemos estado haciendo los últimos 15 años", indica el Dr. Cristhian A. Urzúa quien ha publicado junto a su equipo en la prestigiosa revista Eye un artículo sobre las causas de esta enfermedad.
La uveítis, explica el Dr. Cristhian A. Urzúa, es la inflamación de la capa intermedia del ojo, compuesta por el iris, el cuerpo ciliar y la coroides, que puede ocurrir en uno o ambos ojos y afecta a personas de cualquier edad, incluso niños. La afección puede ser grave y producir ceguera, si no se trata a tiempo. Muchas veces no se puede identificar la causa. Sus principales síntomas son el enrojecimiento del ojo, dolor y visión borrosa, y puede ser producida por más de 30 entidades clínicas, entre ellas, la enfermedad de Vogt-Koyanagi-Harada (VKH).
El oftalmólogo comenta sobre la presunción que tenían hace 20 años sobre que el VKH era muy frecuente en Chile. “Hicimos una observación clínica inicial, es decir, como médicos en nuestro quehacer cotidiano de la subespecialidad de uveítis vimos que estábamos teniendo muchos pacientes con la enfermedad de VKH en comparación con lo descrito en la literatura de Estados Unidos y Europa, por ejemplo. Y eso era bastante llamativo. Y en el 2015 me tocó participar en una publicación sobre las causas de uveítis y vimos, hace ya 20 años atrás, que un 17% de nuestros pacientes con uveítis en Chile tenía VKH, una prevalencia mayor de lo esperado”.
El VKH es una afección inflamatoria multisistémica que no solo compromete el ojo, “sino que afecta además al sistema nervioso central y la piel. Muchos de los pacientes parten con signos meníngeos y también desarrollan alteración de la piel y los anexos de la piel”. Y es un trastorno autoinmune, es decir, el sistema inmunológico ataca por error al propio cuerpo. Los síntomas del VKH más comunes son la cefalea, la afectación ocular, el vitíligo, la alopecia y las alteraciones del oído interno.
“Si bien en otros países se han publicado frecuencias de VKH del 2 al 3% en policlínicos de atención terciaria, nosotros nos encontrábamos con muchos pacientes cada día en la consulta de uveítis. Entonces, nos empezamos a preguntar de qué se trata esto. Es más, siempre que hacemos una presentación de VKH nuestras primeras diapositivas al introducir el tema son para decir: ‘Bueno, nosotros tenemos mucha frecuencia de VKH’ ¿Pero en comparación con qué? Y decidimos responder esta pregunta y hacer una revisión sistemática de lo que se había publicado hasta la fecha sobre su epidemiología, sobre las causas de la uveítis en diferentes centros de todo el globo terráqueo”, relata el investigador.
Y el equipo corroboró en su estudio “Vogt-Koyanagi-Harada disease frequency around the globe: a systematic review and meta-analysis”, publicado en la prestigiosa revista Eye, que esta patología es más frecuente en Asia, fundamentalmente en China, Tailandia, Arabia Saudita, y en Chile. “Nosotros tendríamos una de las frecuencias más altas del mundo de VKH en los policlínicos de la atención terciaria de uveítis”.
¿Y qué causa esta disparidad? ¿Se sospecha que es por un componente genético o ambiental? “Eso no está demostrado, pero es algo que venimos analizando hace años ya y pensamos que claro que hay un componente genético y particularmente de ascendencia. Pensamos que cierta ascendencia amerindia determina que en nuestro país se concentre esta patología, así como se ha demostrado, por ejemplo, que la ascendencia mapuche aumenta o determinaría el aumento de riesgo de cáncer de vesícula. Entonces, eso mismo pensamos que suscita la alta frecuencia del VKH en nuestra población”.
También hay una propensión a que se presenta más en mujeres. ¿Y a qué atribuyen que las mujeres padezcan más la patología? “Por lo menos en nuestra práctica habitual, más o menos tres cuartos de nuestros pacientes con VKH son mujeres. Aunque no tenemos una hipótesis clara de esto, creemos que es porque esta es una enfermedad autoinmune y la autoinmunidad, en general, es más frecuente en forma global en las mujeres”.
El diagnóstico y el tratamiento tempranos son fundamentales para prevenir complicaciones y evitar la ceguera. Y el equipo del Dr. Urzúa ha asumido un gran desafío en este sentido al confirmar que nuestro país es uno de los países del mundo con más frecuencia el VKH. “Y esto determina también que tenemos una responsabilidad de reportar esto y de estudiar esta enfermedad, porque en países donde la frecuencia de esta patología es menor al 5%, por supuesto que estudiar, generar estudios y evidencia clínica y científica sólida en lo que es el VKH en su población es mucho más difícil. Entonces, nosotros tenemos una responsabilidad, que es conducir el estudio en VKH y eso es lo que hemos estado haciendo los últimos 15 años en nuestro Laboratorio de Enfermedades Autoinmunes Oculares y Sistémicas”.
LEAOS o Laboratorio de Enfermedades Autoinmunes Oculares y Sistémicas está hospedado en nuestro Hospital desde el 2019. Se ha adjudicado varios fondos y posee otras líneas de financiamiento que han centrado bastante el estudio en uveítis y, en particular, en VKH. Han realizado estudios clínicos y también han desarrollado investigaciones de biomarcadores moleculares en VKH. El Dr. Urzúa es su director y la oftalmóloga, Dra. Loreto Cuitiño, es su subdirectora e investigadora clínica de nuestro Hospital.
El trabajo en cuestión fue publicado en la revista Eye y tiene como primeros autores a los residentes, Dres. Marcela I. Abde-Celis, alumna del Programa de Formación de Especialistas de Segundo Año, y a Nicolás R. Cholaky-Mejía, estudiante del Programa de Doctorado y del Programa de Especialistas de Oftalmología. Participaron también del laboratorio LEAOS: los Dres. Fabián Vega-Tapia, bioquímico y profesor adjunto del Departamento de Oftalmología; Álvaro Olate-Pérez, oftalmólogo e investigador clínico asociado, y Rodrigo Valenzuela, bioquímico e investigador asociado, junto a la Dra. Loreto Cuitiño y al Dr. Cristhian A. Urzúa, estos últimos autores correspondientes del estudio.