Hospital Clínico Universidad de Chile
28/01/2026
Hospital Clínico Universidad de Chile

¿Qué cuidados especiales debemos tener con los adultos mayores en verano?

Los adultos mayores son el grupo más vulnerable a golpes de calor y deshidratación en verano; no por descuido, sino por los cambios fisiológicos que van sufriendo con la edad. Mientras tú te derrites con 35 grados, probablemente tu abuela se pone un chaleco. Eso no es terquedad: es que su cuerpo ha perdido la capacidad de sentir calor y sed. Al respecto, la Dra. Claudia Avaria, geriatra de nuestro Hospital, nos entrega consejos para cuidar a los adultos mayores en estos meses.

“Producto del mismo envejecimiento, los adultos mayores experimentan cambios que alteran su percepción del calor. Por un lado, el termostato interno del cuerpo, que es el hipotálamo, se descalibra y no regula bien la temperatura. Por otro, los sensores periféricos en la piel también se alteran. Entonces, los mecanismos como la sed o la sudoración para enfriar el cuerpo se ven disminuidos. En consecuencia, puede estar haciendo mucho calor y la persona no va a sentir la necesidad de desabrigarse o tomar líquido. Esto no es menor, ya que los pone más en riesgo de deshidratación o golpes de calor", explica la Dra. Avaria.

Este doble problema de no sentir calor ni sed hace que el verano se convierta en un riesgo silencioso para los adultos mayores. Pero si ellos no dicen “tengo calor” o “tengo sed”, qué podemos hacer. Según la especialista, los dos puntos más importantes son insistir en la hidratación activa y la vestimenta adecuada, entendiendo que serán sus cuidadores quienes deberán estar pendientes.

La regulación de la temperatura corporal es completamente externa, por lo que el efecto más inmediato estará en la elección de prendas para el día a día. "La idea es que no se sobre abriguen, que usen ropa más bien suelta, ojalá de telas naturales como el algodón", recomienda la geriatra. Parece simple, pero convencer a alguien que siente frío de sacarse el chaleco no siempre lo es. Por ello puntualiza que “es un proceso. Hay que explicarles y hacerlos parte de la solución, o bien, tratar de controlar la temperatura del ambiente”.

En este sentido, la especialista además entrega algunas recomendaciones específicas: “El ventilador puede ayudar a refrescar sin que sientan frío directo, pero con el aire acondicionado hay que tener cuidado. Debemos evitar las temperaturas muy extremas. Si está a temperaturas muy bajas puede ser perjudicial, especialmente para pacientes crónicos respiratorios, y el aire jamás debe estar dirigido directamente sobre la persona”.

En cuanto a la hidratación activa, lo más importante es no esperar a que pidan agua. "Hay que ofrecer constantemente líquido porque el mecanismo de la sed no es el mismo. Aunque no tengan sed, hay que insistir. Puede ser con agua o infusiones, evitando té y café, ya que son diuréticos y agravan la deshidratación”, enfatiza.

Por otro lado, también se recomienda evitar la exposición directa al sol entre las horas de más calor. “Ojalá no salgan entre las 11 de la mañana y las 5 de la tarde y si lo tienen que hacer por alguna situación, que sea con ropa de colores claros, más bien suelta y de tejidos naturales; con sombrero de ala ancha o jockey; bloqueador, gafas y siempre buscando transitar por la sombra, cosa de evitar el contacto directo con el sol”.

Señales de alarma

A pesar de todas las medidas preventivas, es fundamental saber reconocer cuándo un adulto mayor está en peligro. “Hay que fijarse en el estatus de conciencia, sobre todo en pacientes con deterioro cognitivo que no se pueden expresar con claridad. Si la piel está muy seca y caliente, si en las axilas o pliegues se siente transpiración, y si hay confusión mental, son señales de alerta en días de temperatura extrema”, explica la Dra. Avaria.

Otros síntomas que requieren atención inmediata son mareos, náuseas, debilidad inusual o piel muy caliente al tacto. Si hay pérdida de conciencia, confusión severa, convulsiones, vómitos que impidan tomar líquido o si la temperatura corporal supera los 39-40 grados, es necesario acudir a urgencias. En estos casos, mientras se busca ayuda, hay que llevar a la persona a un lugar fresco, retirarle ropa innecesaria y aplicar paños fríos en cuello, axilas e ingles, pero nunca sumergirla en agua helada, ya que el cambio brusco puede ser peligroso.

Por: Rocío Cortez

Edición General: Fernanda Farfán

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