25/03/2026
Ambliopía: la condición visual infantil que requiere tratamiento precoz
Cuando se habla de tener un “ojo flojo” la mayoría lo asocia de inmediato con el estrabismo; sin embargo, existe otra enfermedad con la misma característica. Se trata de la ambliopía, una condición silenciosa en la infancia, pero que puede traer graves consecuencias, si no es tratada a tiempo. Aunque en Chile es de baja prevalencia, el Dr. Ignacio Hernández, oftalmólogo de nuestro Hospital, advierte que el diagnóstico precoz sigue siendo clave para evitar una pérdida visual irreversible.
La ambliopía es una alteración en el desarrollo visual que ocurre cuando el cerebro no procesa correctamente la imagen de uno o ambos ojos. Con el tiempo, esa falta de estimulación provoca que la visión no se desarrolle de forma adecuada, generando una disminución en el rango visual que puede volverse permanente. En palabras del especialista, “Es una condición que se conoce más como ojo flojo u ojo vago. En el fondo, es un ojo que, por diferentes circunstancias no tratadas, no aprendió a ver y el cerebro dejó de prestarle atención durante la infancia. Por ello, si no se trata antes de los nueve años, cuando aún hay plasticidad, la pérdida de la visión es incorregible”.
Una de las condiciones más comunes con la que se suele confundir es con el estrabismo. Si bien pueden estar asociados, no son equivalentes, ya que la ambliopía se refiere específicamente a la pérdida de visión y no a la desviación ocular en sí. “El estrabismo, que es cuando se desvía un ojo, es una potencial causa de ambliopía; no es la única, pero está dentro de ese marco. Si el estrabismo no se trata, es decir, el ojo desviado o inquieto no se corrige, puede convertirse en ambliope por falta de uso”, detalla el Dr. Hernández.
Tal como menciona el oftalmólogo, las causas que producen una ambliopía se deben a circunstancias no tratadas. Estas pueden ser diversas, pero tienen un punto en común: le dificultan al cerebro obtener imágenes nítidas. “Las causas de la ambliopía se agrupan bajo el nombre de causas privativas, porque todas privan al cerebro de recibir una imagen visual adecuada. Entre ellas están el estrabismo, los errores de refracción altos (como la miopía, la hipermetropía o el astigmatismo) y las causas que impiden directamente el paso de la luz al ojo, como cataratas congénitas u opacidades en la córnea", explicó el oftalmólogo.
De la misma manera, el tratamiento depende de la causa que se necesite corregir primero para luego estimular al ojo con menor visión. "Si el problema de base parte por un astigmatismo o miopía, se soluciona con lentes; si es un estrabismo, con lentes, parches o cirugía; si es una catarata, con cirugía y así. Después viene la rehabilitación, ya que una vez que la causa está arreglada, el ojo todavía no sabe ver. En el fondo, ahora tiene las condiciones para ver, pero no está acostumbrado. Entonces, hay que estimularlo con un parche en el ojo bueno para obligar al cerebro a utilizar el ojo con menor visión", indicó.
La buena noticia es que en nuestro país, gracias a los controles que se realizan durante la infancia y al entrar a la etapa escolar, no existe gran prevalencia de personas con ambliopía. Sin embargo, esto no quiere decir que sea una enfermedad erradicada.“En Chile no quedan casi personas ambliopes, porque tenemos un sistema sanitario que promueve la detección precoz de las condiciones que producen ambliopía. Si bien, hay prevalencia en las condiciones de base, las personas ambliopes después de los 9 años son el 10%. En el mundo, por otro lado, especialmente en áreas más bien tercermundistas, estos números se disparan sobre 15%. Por ello uno tiende a promover que haya un primer control oftalmológico a los cuatro años o quizás antes”, señaló el Dr. Hernández.
El desafío es que muchas veces no hay señales evidentes. Por eso, la observación en casa frente a signos de dificultad visual es tan importante. “Si el niño parece no tener una buena coordinación entre sus movimientos y su visión, trata de agarrar cosas y no puede, es inseguro en la marcha o pestañea mucho, achina los ojos o tiene desviaciones, es importante consultar. Hay otras cosas bien notorias también, por ejemplo, si le sacan una foto con flash y un ojo se ve rojo y el otro no o que tenga una mancha blanca en el centro del ojo o una nube, también son signos de consulta inmediata”, concluye.
Por: Rocío Cortez
Edición General: Fernanda Farfán
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