Hospital Clínico Universidad de Chile
25/03/2026
Hospital Clínico Universidad de Chile

Tuberculosis: envejecimiento, vulnerabilidad social y la pandemia explican su alza en Chile

Aunque muchos la consideran una enfermedad del pasado, la tuberculosis sigue presente y con las alarmas bien encendidas. En el marco del Día Mundial de la Tuberculosis, especialistas advierten de un repunte en el diagnóstico a nivel a nivel nacional, con especial foco en adultos mayores de 70 años y grupos vulnerables, con base en factores sociales, sanitarios y biológicos actuales.

“La tuberculosis es crítica siempre y siempre ha estado presente. Mata a más de un millón de personas a nivel mundial y en ese sentido sigue siendo un problema de salud pública muy importante. Si bien después de la pandemia vimos un reducimiento en la tasa de diagnósticos, la razón es que simplemente no la estábamos buscando. No hubo menos tuberculosis, sino que no la diagnosticábamos. Hoy en día está muy activa y es mortal”, Dr. Felipe Rivera, broncopulmonar de nuestro Hospital.

Superada la etapa de invisibilidad producto del Covid-19, el especialista agrega que el fenómeno actual corresponde a un efecto “rebote” en los diagnósticos, siendo favorecido por cambios demográficos y sanitarios en la población. Chile está envejeciendo y con ello, las enfermedades crónicas van aumentando, generando un escenario óptimo para la tuberculosis. La razón: la disminución de la inmunidad. “Esta es una enfermedad que ocurre esencialmente por baja de las defensas. Los pacientes inmunosuprimidos por enfermedades como VIH, diabetes, drogas, alcoholismo, y evidentemente niños y adultos mayores, van a ser más propensos, pues sus mecanismos de defensa son menos eficaces”.

Sin embargo, más allá de los factores individuales, el Dr. Rivera indica que el contexto social sigue siendo igual de determinante, especialmente en condiciones socioeconómicas vulnerables. “Influyen condiciones como el hacinamiento, las dificultades de acceso a servicios de salud y la migración desde zonas con mayor incidencia. Son más vulnerables quienes están donde las condiciones de convivencia y trabajo facilitan la transmisión, como personas privadas de libertad, personal de salud y cuidadores en contacto directo. Tiene que haber un ambiente propicio, gente susceptible y germen activo con una gran capacidad de infectar para tener la triada perfecta”.

En esa misma línea, el broncopulmonar es enfático en señalar que los desafíos actuales de la salud pública son el manejo de la infección y el impacto de la resistencia antibiótica en la propagación de esta enfermedad. “Hay pacientes que se infectan con tuberculosis, pero no la desarrollan, sino que mantienen una infección latente que puede activarse hasta dos años después. Por eso es clave pesquisar y tratar oportunamente, ya que esas personas siguen siendo un reservorio de la bacteria. A esto se suma el problema de la resistencia a los medicamentos que aparece cuando los tratamientos no se completan, prolongando la transmisión en la comunidad”.

En cuanto a la detección, el llamado es a no subestimar síntomas persistentes. “Nosotros siempre hablamos del CPT, que es caso probable de tuberculosis. Se debería sospechar en todo individuo que tose más allá de 15 días, que tiene fiebre, baja de peso o tiene enfisema, en especial si pertenece al grupo vulnerable. Esta enfermedad también tiene el nombre de la gran mentirosa, por lo tanto, se puede esconder en cualquier síndrome febril”.

Esa capacidad de disfrazarse, explica, se vuelve aún más evidente en sus formas extrapulmonares, donde el diagnóstico puede confundirse con otras patologías. “La ‘gran embustera’ puede presentarse con síntomas muy variados. Dependiendo del órgano afectado, puede simular desde adenopatías persistentes que parecen enfermedades oncológicas, patologías reumatológicas, meningitis, cuadros abdominales o compromiso renal. Esta diversidad de manifestaciones hace que su diagnóstico sea complejo o tardío, por lo que es clave mantener un alto índice de sospecha clínica”.

Tuberculosis infantil y contactos cercanos

En la población pediátrica, la enfermedad puede manifestarse de manera diferente a la observada en personas adultas, lo que complejiza su pronta detección. Así lo explica el doctor y académico Guillermo Zepeda, pediatra broncopulmonar infantil del Hospital. “Puede haber tos, compromiso del estado general o baja de peso, pero no necesariamente la presentación clásica descrita en adultos. El síntoma clásico de la tuberculosis fue descrito en población adulta. En niños esa presentación puede no estar presente y justamente por eso el diagnóstico suele ser más difícil”.

El especialista destaca, además, el papel de la vacunación con BCG al nacer, incorporada al calendario nacional de inmunización, cuyo objetivo es prevenir las formas más graves de tuberculosis en la infancia, como la meningitis tuberculosa y la tuberculosis miliar. “Es muy importante vacunar a los recién nacidos, porque esta vacuna evita formas graves que pueden afectar a los lactantes”, enfatiza.

En el caso de niños, el entorno familiar adquiere una relevancia central. “Si hay un niño enfermo de tuberculosis, necesariamente hay un familiar cercano enfermo de tuberculosis”, explica Zepeda, quien recalca la importancia de estudiar de forma dirigida al núcleo familiar para identificar la fuente de contagio y evitar nuevos casos.

Tratamiento y seguimiento oportuno

Pese a su gravedad potencial, la tuberculosis es una enfermedad prevenible y curable. El Dr. Rivera destaca que en Chile existen tratamientos eficaces, con altas probabilidades de curación, pero advierte que uno de los principales desafíos sigue siendo la adherencia terapéutica. “El tratamiento dura al menos seis meses, considera varias drogas y, por eso, es fundamental que sea supervisado y gratuito para asegurar que los pacientes lo completen correctamente”, explica.

La Dra. Jeannette Dabanch, infectóloga de nuestro Hospital, agrega que el país cuenta con una trayectoria consolidada en el abordaje de esta enfermedad: "Chile dispone desde hace décadas de un programa de tuberculosis con experiencia en pesquisa precoz y tratamiento, y la terapia antituberculosa se entrega de forma universal, independiente del sistema previsional de salud de cada persona”.

En ese contexto, el llamado es a no minimizar esta grave enfermedad y consultar frente a síntomas persistentes, completar los tratamientos indicados, vacunar a los recién nacidos y estudiar oportunamente a los contactos de casos confirmados son acciones fundamentales para reducir la transmisión y prevenir secuelas.