02/04/2026
Del mar a la mesa: Los pescados y mariscos más nutritivos para Semana Santa
Cada año, la Semana Santa trae consigo una tradición que se repite en miles de hogares chilenos: el pescado y los mariscos toman el centro de la mesa. Pero más allá del ayuno, por tradición o cultura, esta época es también una oportunidad para incorporar uno de los alimentos más completos que existen en la dieta de los más pequeños. Lilian Salazar, nutricionista pediátrica del Hospital Clínico, explica cómo hacerlo.
Durante la Semana Santa, las familias chilenas aumentan considerablemente su consumo de productos del mar. Las filas en pescaderías y supermercados se alargan y el stock se reduce. Sin embargo, no es un secreto que este tipo de alimentos no son los favoritos de los más pequeños. Por ello, quizás es el mejor momento para preguntarse: ¿estamos aprovechando bien esta tradición cuando hay niños en la mesa?
Según la nutricionista, "desde los seis meses y dos veces a la semana se recomienda incluir el pescado en la papilla como alimento proteico y de ahí hasta la adultez". Una indicación que, comenta, es más reciente de lo que parece, pues antes se esperaba hasta los 12 meses para introducirlo. En este sentido, la Semana Santa es una buena oportunidad de integrar peces y mariscos en la dieta de los niños, si es que no se ha hecho antes.
¿Qué elegir para esta Semana Santa?
Con tanta oferta en esta época del año, la pregunta natural es por dónde empezar. Desde el punto de vista nutricional, Salazar recomienda priorizar “los pescados azules o grasos: jurel, atún, salmón, sardina, caballa, reineta y sierra. Son los que concentran mayor cantidad de omega 3, una grasa esencial que el cuerpo no produce por sí solo y que juega un rol clave en el desarrollo cerebral y visual de los niños”.
El segundo grupo que hay que preferir son los pescados blancos, como merluza, congrio, corvina o lenguado. Si bien tienen menos aporte de omega 3 que los pescados azules, de igual manera son una excelente opción y aportan proteína de calidad, aunque con menos grasa. Para ambas opciones, la especialista menciona que “el formato no importa demasiado a la hora de conservar sus beneficios nutricionales. Pueden ser frescos, congelados o enlatados, siempre que el enlatado sea al agua y no tenga el sello de advertencia".
Los mariscos también son los protagonistas de la Semana Santa. Almejas, choritos, machas, ostras, entre otros son fuentes ricas de proteína, hierro, zinc, yodo y vitaminas del complejo B. Al respecto, Salazar aclara que no hay ninguno que supere nutricionalmente al otro: “Todos tienen un aporte similar. La elección puede depender simplemente del gusto y la disponibilidad. Donde sí hay diferencias es en el aporte de hierro: choritos, almejas y machas son de las fuentes más ricas en este mineral”, relevante para prevenir la anemia en niños pequeños.
Más allá del omega 3, el pescado y los mariscos son alimentos nutricionalmente completos. "Contienen proteína de alto valor para el crecimiento y desarrollo muscular, vitamina D para la absorción de calcio y la salud ósea, vitamina B12 para el sistema nervioso, yodo para el funcionamiento de la tiroides, hierro para prevenir la anemia, zinc para fortalecer el sistema inmune, y selenio, un antioxidante clave para la defensa del organismo", explicó la nutricionista.
¿Qué preparaciones nos pueden ayudar a que los niños coman?
Que el pescado o los mariscos estén en la mesa no garantiza que los niños coman, por lo que tener una variedad de opciones puede ser de gran ayuda. Pero antes de hablar de recetas, la nutricionista establece una regla que no tiene excepción: nada crudo. La primera suele generar dudas, porque existe la práctica extendida de "cocinar" el pescado con limón como ceviche. La nutricionista es clara al respecto: "Comer crudo incluye sazonados con limón, porque el ácido no cocina los alimentos. Tienen que ser sometidos a calor para poder consumirlos de forma segura. Esto es especialmente importante en niños, cuyo sistema inmune aún está en desarrollo".
Con eso en mente, algunas de las opciones que pueden hacer que los niños acepten mejor estos alimentos son:
• Al horno: hamburguesas de pescado, nuggets caseros, croquetas, budín, empanadas de mariscos, lasaña de atún o pastel de jaiba. Formatos que disfrazan la textura del pescado y funcionan especialmente bien con los más pequeños.
• Al vapor o a la cacerola: cazuela de pescado, chupe de mariscos, arroz con atún, guiso de mariscos con verduras. Preparaciones más suaves, fáciles de adaptar en sabor y consistencia.
• A la plancha: filete de salmón, medallones de merluza, camarones salteados, jibia. Una opción rápida para niños más grandes que ya aceptan el pescado en su forma más reconocible.
En cuanto al acompañamiento, la recomendación es que el plato sea lo más balanceado posible: "Siempre tiene que haber verduras, como en ensalada, guiso o crema, y un cereal o farináceo: arroz, fideos, cuscús o polenta", dice Salazar.
Por: Rocío Cortez
Edición general: Fernanda Farfán
Diseño web: Inti Maldonado